Ahora que tengo que escribir sobre muchas obras que tengo pendientes, me doy cuenta de que realmente recuerdo mucho mejor los videojuegos jugados que las series o películas vistas o libros leídos. Hablaré de todo lo que apunté en la lista al terminarlo a su debido tiempo, aunque prefiero priorizar con los videojuegos.
El juego del que hablaré hoy es Final Fantasy III, concretamente la refundición de DS que hizo Square Enix, y que sería seguida por muuuuuuchos juegos de Final Fantasy en la consola. Yo, como acostumbro, los jugaré en orden. De hecho, el azar dijo que jugara Final Fantasy V (que ni siquiera estaba en DS), pero tenía que ir por orden a menos que me saliera un subproducto de la saga.
Sin spoiler
Luz y Oscuridad viven en armonía y equilibrio, permitiendo su existencia y la de la vida en el mundo. Hace mucho tiempo, la luz se volvió más poderosa, y los 4 Elegidos de la Oscuridad se alzaron para devolver a la luz a su posición natural y devolver el equilibrio y el orden establecido a la tierra de los humanos. Ahora es la Oscuridad la que ha crecido, y cuatro elegidos de la Luz deberán alzarse y utilizar los cristales para volver a restablecer el equilibrio.

