¿Acaso existe alguien dentro del mundo del videojuego que no conozca al aclamado Tales of Symphonia? La saga "Tales of" siempre había sido una pendiente en mi lista, pero de entre toda la saga, Symphonia destacaba por ser una astilla clavada en mi pecho.
Tan sencillo como que hacía muchos años había tenido en mis manos la oportunidad de conseguir el juego para Gamecube a un precio módico, y la había dejado escapar. Pero todo se solucionó con la salida de Tales of Symphonia Chronicles para PS3, y más aún, cuando por tan solo veinte euros vino en un mismo paquete junto a Tales of Graces f. Era la oportunidad perfecta, y no la dejé escapar.
Así que este verano Tales of Symphonia se convirtió en uno de los tres grandes juegos que ocuparon mis vacaciones, junto a White Knight Chronicles, del que ya hablé en otra entrada, y un tercer juego del que hablaré dentro de poco.
Pero hoy toca encargarnos de ToS. Es complicado hablar de algo teniendo en cuenta su fama, así que me limitaré a escribir como siempre, de igual manera que haría si estuviese comentando un gran desconocido.
Sin spoilers
Hace mucho tiempo, existió un gran árbol que era la fuente de todo maná.
Pero llegaron tiempos de guerra, el árbol se secó y la vida de un héroe fue sacrificada para ocupar su lugar.
Desconsolada por esta pérdida, la diosa ascendió a los cielos y desapareció, no sin antes dejar el siguiente edicto a sus ángeles...
"Si alguna vez durmiere, despertadme, pues de lo contrario el mundo será destruido."
Y así fue como los ángeles regalaron al mundo un Elegido que debía dirigirse a la torre que se perdía entre las nubes.
Este hito marcó el inicio de la regeneración del mundo.

