23 de enero de 2019
Hoy voy a hablar de uno de los videojuegos más importantes para muchos, entre los que me incluyo.
Dragon Quest 8 y Golden Sun lograron conjuntamente aficionarme al género de los RPGs para siempre, pese a lo cual durante un tiempo extenso estuve pensando, convencido, que Golden Sun era un juego sobrevalorado.
Recientemente, tras la adquisición de la segunda entrega de la saga en formato físico, rejugué a los dos juegos, y hoy traigo una entrada doble sobre ambos, ya que en cierto modo forman un solo juego entre los dos.
Sin spoilers
Golden Sun es un RPG por turnos compuesto por dos entregas exclusivas de Game Boy Advance que fueron desarrolladas por la compañía Camelot en 2001 y 2003. La segunda parte del juego recibió el nombre de Golden Sun: La Edad Perdida, aunque en ciertos aspectos parece más un juego partido en dos debido a su expansión que una secuela de por sí.
Hoy día, Golden Sun es uno de los clásicos de mayor renombre de la historia de Nintendo, y uno de los juegos más populares de la portátil Game Boy Advance. Sin embargo, la saga solo recibió una entrega más para Nintendo DS que acabó con un abrupto final abierto, y que a día de hoy se desconoce si será continuada en el futuro.
Golden Sun se sitúa en el mundo de Weyard, en el que unos pocos afortunados poseen el poder de la Alquimia (a los que se les llama adeptos), con el que pueden controlar los distintos elementos que forman el mundo: Fuego, Aire, Tierra y Agua. La historia comienza en Tale, una aldea de adeptos de tierra que vigila el monte Sonne. Cuando un par de extraños irrumpe en el templo Sonne, se desata un caos y Hans y Garet parten para evitar que los cuatro Faros elementales sean encendidos y la Alquimia se libere por el mundo, destruyéndolo.


